Caanto al sol y a la rosa.

Canto al sol y a la rosa.

Creo que el sol se ha hundido
creo que su luz ya se apagó
en lo más hondo, en lo íntimo;
nada es más oscuro que la sombra
que se diluye en su propia sombra.

Esa sombra que se hace noche,
que ya no puede ser la luz de su mundo
y pasea por otros mundos buscando su luz,
palpando con las manos porque sus ojos
dejaron de mirar sin ver, y araña otras sombras.

Creo que el sol, ya no volverá a ser ese sol,
aquel sol que alumbraba todos los rincones,
ni palio de luz entre columnas de sueños;
solo podrá ser memoria de algún rincón
donde quedaron las huellas de sus dedos.

Nada hay como el sol para la vida,
nada se parece más al sol que la poesía del bosque,
hoy que se ha quedado dormido lo notamos oscuro
el cuerpo lo notamos frío, cansado, gris y triste
diferente a ayer, cálido, bello y luminoso, como el monte.

Ayer el sol era mi mejor amigo, pero se fue
y ocultó entre muchas flores, se hizo luz y viento,
perfume y color, rosa quizá, o quizá su sombra:
y va subiendo los peldaños de sus hojas
desde el tallo a su flor, para mirarse en sus pétalos.

Amarilla, rosa, blanca o roja; todas huelen igual,
a rosas.

Jecego. Domingo 29 de enero del 17.