Paseando por Anaga.

Paseando mi soledad por Anaga, encontré cerca de un risco, un charco de agua cubierto por hojas secas de árboles del lugar; me incliné sobre él y comencé a quitar las hojas que le cubrían; noté con mis ojos que el agua se movía y con ella las ramas de los árboles de su alrededor; pronto mi mente empezó a fantasear imaginando cosas que no podían ser y opté por dejar el charco limpio y quieto sin dejar de mirar su superficie; entonces me sentí dentro del espejo de agua en que se había convertido el charco; podía ver en lo más profundo, un cielo azul precioso, inmenso, fabuloso, nubes que le surcaban, ramas de árboles próximos moviéndose dentro del espejo, efímeras pasadas de pájaros que me saludaban y un inmenso silencio que parecía materia helada que me envolvía; todo me parecía un sueño; un sueño extraño, pero un sueño; todo me abstraía, pero además, había algo al centro del espejo que despertó mis sentido, algo que el sol creaba con un rayo de su luz que lo llenaba todo y se transformó en un hada con su imagen bien definida, que se metió en mí cuando con mis dedos moví el agua; un hada en Anaga, pensé medio dormido todavía; volveré otro día cuando haya mi mente se aclare del todo, pero si vuelvo a encontrar el hada de mi sueño, me la quedo……


Jecego.

Mañana seré árbol.

Mañana seré un árbol.

No me abraces con tus brazos,
abrásame con el fuego de tus labios,
quiero dejar mis cenizas a tus pies
donde nacerá el árbol de tu vida.

Seré un árbol muy verde, de nueva vida,
con hojas azules como el cielo, en claro día;
sus raíces como tu pelo anclado a la tierra
abrazadas a la vida, mirando al cielo.

Nada es solo verdad ni mentira,
en todo, hay de todo mezclado
mirándose de reojo, abrazados,
con los brazos extendidos hacia arriba.

Abrázame con tus brazos a mi espalda,
luego, abrásame con tus besos,
haz que tu fuego me devore
hasta que mi cuerpo se haga cenizas;
para renacer de nuevo desde la tierra,
y volverme el árbol de tu vida.


Jecego. 17/11/17.

Cada mañana un amanecer.

Cada mañana un amanecer
con diferente mensaje de vida;
cada noche un oscuro silencio
de grises palabras frías,
bajo un cielo estrellado y lejano,
con una Venus como guía.

Camino sin ver nada,
por el camino de mi vida,
hacia la noche  que me roba
la luz de mis pupilas;
no hay camino más largo
que el que a ciegas se camina,
dando tumbos a los lados
e inseguridad a sus retinas;
no se ve mover las ramas
de los árboles que se avecinan,
ni apartarse las piedras
del camino que caminas;
todo es crepúsculo ignorado
como el viento que me guía,
acariciando mi cara cuando ando
en dirección desconocida;
porque no veo la dirección de las ramas
ni el color de la fruta henchida;
solo siento la compañía
de la negra noche, mi amiga.

Llevo en mi mente la fe inmensa
de ver  nacer un nuevo día;
entre cárdenas nubes bailando
sobre un horizonte lejano
con mis propias pupilas.


Jecego. 16/11/17.

Sentado bajo un drago milenario.

Sentado bajo un drago milenario
veo pasar mi tiempo octogenario,
se miran como si nada pasara
y está pasando mi vida abrigada
en mi tiempo, en sus última pasadas.

Veo mis días temblando de frío,
abrazados unos a otros casi helados,
pasar con tristeza vencidos a mi lado,
huyendo de aquellas palabras que fueron
fuente de valentía, esperanza y halagos.

Elegí al drago como sombrilla,
porque su sombra es muy larga en el tiempo,
y durará más sobre mi cuerpo octogenario
que libre volando en alas azules del viento;

y quiero que mi memoria dure muchos años,
no en cuerpo y alma como ahora
sino en las letras de mis poemas, su sangre,
a la sombra de mi insignia, el drago.


Jecego. 15/11/17. 

El jardinero no era ciego ni estaba muerto.




Miraba sin ver aquel jardinero,
que el cielo había puesto a cuidar las flores,
a él, le llegaba su perfume y decía:
¡como se llenan mis sentidos!
¡como me aman mis amores!
¿cómo  me llegan sus perfumes
estando ausentes sus colores?;
yo lo veo todo negro, como la noche,
pero los perfumes me parecen colores
que hablan de sueños como flores
y esparcen sus aromas en mis narices.
Triste estaba el jardinero;
triste por no podía romper la noche,
triste por que el sol no se asomaba a sus ojos
y no podía ver las flores que olía;
ellas se reían y tocaban sus manos frías,
era la madrugada y le decían:
pronto llegará el sol que nos da la vida
y a ti luz para que nos veas;
despierta le dijo una violeta
en suelo agachada,
mojando sus pies descalzos
con el agua de la serenada;
y abrió los ojos el ciego jardinero
que no era ciego, y soñaba
con sus flores que siempre traían sus perfumes
a la nariz de su amo, que amaban.
El jardinero despertó y las abrazaba.


Jecego.11/11/17.

Existe una noche más allá del día.


Existe una noche más allá del día,
una vida más allá de la muerte,
una voz después del silencio
y un desierto lleno de vida;
un mar lleno de sirenas
un cielo de estrellas rojas y amarillas,
una puerta que se abre,
a un futuro de esperanzas vacías,
y un hombre que se encuentra
con su silla vacía
buscando su memoria;
un silencio que le escucha,
una voz que le guía,
a una estado salvaje
donde las flores le guiñan
y atrapan sus colores;
se hacen bandera
y ondea en los soles,
da vida a las flores
y adueña de la tierra,
se hace fértil en ella
y crea sus amores;
madre hija y esposa
con una fe ciega
hicieron de la nada un mundo
y multiplicaron en ella.
Una sola tierra de soles
una sola España unida,
una sola familia donde
todos seamos españoles.


Jecego. 10 de   noviembre del 17.

No hay otro horizonte

No hay otro horizonte.

No existe otro horizonte en mi vida,
no habrá otra mañana como la nuestra,
nada se repite, todo cambia de cara y muestra
otro paisaje que con los mismos elementos cambian.

Todo es cuestión de ver las cosas de otra manera,
mírala con cara de amanecer, y todo será bello,
verás las nubes bailar, cantar a las olas en el mar,
y la tierra cubierta de una primorosa primavera.

Pero si la miras al anochecer, con cara de sueño,
podrás ver todo gris, bajo una gran sombra negra;
y partir a todos los colores que daban vida a la tierra
hasta perderse en la noche siniestra buscando refugio.

Se va la vida con toda su belleza buscando su luz,
esa luz de la vida, sin la cual nada existe, todo es noche;
vamos a disfrutar mañana inmensamente su fulgor
cuando el sol salga a regalarnos la vida.

La señal será un horizonte rojo lleno de fantasmas
bailando sobre el mar anunciando un nuevo día,
y las olas traen a sus orillas para bailar con ellos,
bailemos, pongamos buena cara y seremos felices.


Jecego. 08/11/17.

Juventud que te vas para no volver


Juventud que te vas para no volver.

No puedo borrar de mi cara, mi tiempo
sobre esta tierra cálida y amiga,
tampoco consigo mitigar la fatiga
que lleva abrazada mi cuerpo
causa directa de mi tiempo.

Mi piel describe con líneas añeras
en un leguaje inconfundible de tiempo,
como la vida se va y nos deja el recuerdo
de un mensaje que del cuerpo no se desliga
hasta entregarlo a su raíz la tierra.

Un espejo deletrea mis vivencias
escritas en la página amarilla de mi tiempo,
se hace viento y vuela sobre mi piel escribiendo
con su leguaje de rayas sobre mi piel curtida
barrancos que hablan de la verdad de mi tiempo.

Edad y tiempo= vida.


Jecego.