La importancia de un momento.
 
La importancia de un momento; siempre he dicho lo mismo; dos medidas de tiempo iguales, son tan diferentes como la noche y el día; todos los momentos son distintos, tanto en unas manos como en otras; recuerdo que siendo yo pequeño, entre 10 y 11 años, mi madre me llamó a las 5 de la mañana para ir a ponerme en la cola del pan y comprar alguno; yo le dije a mi madre, pero má, si todavía es de noche, y ella me dijo; tu padre tiene que ir a trabajar y tu hermano está malo y no puedo dejarlo solo, así que madruga, que al que madruga Dios le ayuda; me puse mi ropa y las lonas y me fui a comprar el pan; cuando volví a casa le dije aquí está el pan y no me digas más que al que madruga Dios le ayuda porque mira; y le mostré un pañuelo de bolsillo con dos pesetas de las de papel amarradas en una punta, y dije: quien fuera madrugó más que yo y tuvo mala suerte; mi madre dijo: eso fue porque no le pidió suerte a Dios al salir de su casa; ya está todo explicado; todo depende del momento y de la gracia de Dios.

 

Jecego. 25/07/17.

Mis cuatro estaciones.



Mis cuatro estaciones.


Cuando llegue mi estación tardía

mi piel ya estará arrugada,

mi primavera, lejana,

y mi sabía, perdida.


Pero no me importa

mi horizonte es luminoso,

mis días cálidos y hermosos

en serena y placida armonía. 


Dejo derramarse mis días

en el río de mi lejana esperanza,

que se vaya al mar de mi templanza

a disfrutar en otra playa de su vida; 


sin que nada impida su partida

a esos mares que tienen playas,

bajo otras nubes y otro sol

más cerca de las montañas.


Jecego. 21/07/17.

La lluvia que no llegó.


 

La lluvia que no llegó.

 

Hoy se le escapó al sol una lágrima,

una lágrima rota en mil pedazos,

rocío sobre mi pelo

llovizna sobre mis manos;

sobre mi pecho, amargura

y un oscuro silencio a mi lado

que me habla sin hablarme

y escuchó su voz en la lluvia;

mi pelo que esperaba mojarse

volvió seco a su refugio.

Pero ya no importa que llueva o no,

todo depende de una lágrima solitaria,

los árboles lloran por conseguirla

pero ella es esquiva y se guarda;

en una brizna de nube y viento

más allá de Anaga, fuente de su magia

entre ramas verdes que le adoran

y un cielo azul que se calla.

 

Jecego. 20/07/17.

 

 

Pensamiento.

 

Pensamiento

que como hoja seca eleva el viento,

sin respuesta oportuna, en silencio,

en la más estricta  soledad

de un recuerdo que vaga en el viento;

 

recuerdo cuando nuestro amor se gestó

aquel día de llovizna y sombrío,

cuando se equivocaron nuestras sombras

y nuestros vientos se juntaron

y volaron unidos en el tiempo.

 

Espero que vuelva como recuerdo

no tan lejano en el tiempo;

que perdure como memoria o sueño,

que renazca como ayer vivimos,

y permanezca como juramos, en  aquel momento.

 

Jecego.

 

La rosa es un erizo de jardín.



La rosa es un erizo de jardín.

No sé si soñar con rosas es malo o es bueno,
no sé si el daño de sus espinas se alivia
con la esencia perfumada de sus pétalos;
si el color rojo o blanco de su fluorescencia
podría mitigar el dolor agudo de sus flechas
cuando atraviesan mi piel al acariciarlas.

Cuidarlas, para que cuidarlas si no tiene memoria
no reconocen la mano abierta que les cuidan;
todo está ausente en su profundo vacio
y mi mente hurga buscando sombras de alivio
que se quedaran dormidas en algún delirio
mientras crecían ante mis ojos, de la nada.

Quiero rescatarte preciosa rosa de tu vanidad,
pequeña luz de mis manos y mis ojos,
pero tú no me dejas; rápida sacas tus espinas
y hieres mi piel que sangra y llora su dolor,
pensando solo en ti, vanidosa flor; me matas
con tus espinas de hierro.


Jecego.

Que el día sea transparente.



Que el día sea transparente,
Que la luz ilumine tus pasos,
Que los Alisios soplen a tu espalda,
Que el camino sea plácido y florido,
Que el canto de los pájaros sea tu silencio,
Un río tapado con un beso, tu secreto,
Y el pensamiento deje de ser baldío
En su lenguaje de silencio.


Jecego

La audición en el anciano.


 

La audición en el anciano. Entrada 2.456.

 La deficiencia auditiva en el anciano es elevada en nuestra sociedad muy ruidosa, donde la edad y los ruidos interaccionan y producen este deterioro auditivo; un tercio de la población mayor de 65 años padecen este mal. A pesar de ella ni sus aspectos diagnósticos ni terapéuticos han sido debidamente valorados.

La implicación de la deficiencia auditiva ocasional va a modificar la vida familiar y social del anciano. Así las repeticiones van a ser necesarias en las conversaciones, y también el aumento de volumen, intensidad y tono de instrumentos y sonidos.

Todo lo anteriormente expuesto va a deteriorar la comunicación provocando el aislamiento social y una mayor tendencia a la depresión. Se ha considerado que aquellos pacientes con deficiencias auditivas tiene un carácter especial y típico.  Se vuelven recelosos, desconfiados, no reconocen su deficiencia y piensan que el problema se asienta en las personas de  su alrededor, y no aceptan la necesidad de utilizar prótesis auditivas.

La sordera aunque no supone en sí, una amenaza para la vida, si altera el mundo de la relación. A esto debemos añadir que es una situación mal entendida y evaluada por el paciente, familiares e incluso, por el propio médico.

Los trastornos auditivos pueden mejorarse a través de un diagnóstico y tratamiento correcto, ayudando al anciano y familia en la comprensión del problema.

 

 

Mirando a una violeta silvestre.

Trabajo núm. 2.455.
Mirando a una violeta silvestre,
con tibia mirada
y sangre hirviente,
mi corazón se derretía
viéndole;
ella me miraba y sonreía
yo le miraba y callaba,
hasta que su color cárdeno,
se salía de sus pétalos
y acariciaban mis ojos
repletos de su gracia;
y quedé extasiado
entre dormido y despierto,
cobijado bajo sus hojas
cerca de la tierra brava,
en esa nube de silencio
que guarda en su sabia
con la música de su viento
y las alas que le dan gracia.
Quiero vivir en su silencio
oír la música de su viento,
y ver en mis sueños
sus alas moradas, mirándome.
Jecego. 12/07/17.