Hoy me traajo el viento


Hoy me trajo el viento.

 

Nada es más lejano que el olvido

ni más importante que el tiempo;

nada más cambiante que el viento

que hace que la veleta indique su camino;

 

a veces el tiempo se hace infinito

otras, termina sin haber empezado,

y vuelve sobre sus pasos el frágil recuerdo

en busca de aquel momento que fue un hito;

 

memoria, luz del mundo, sol de la mañana,

la otra cara del olvido, cara lúcida y clara,

donde el silencio se hace voz, la voz palabra,

y el viento música especial, que dibujaba tu cara;

 

en un medio de fantásticas imágenes

que llenan de poesía el albor de la mañana;

ahora es solo memoria, de una poesía lejana,

que se  aleja en las alas del viento perenne

en la dirección que le indica la veleta insigne.

 

Memoria, me aferro a ti en un abrazo,

antes que me abrase la noche y no reconozca tu cara.

Luz y sombra.

Memoria o nada.

La vida solo es vida si puedes contarla.

Silencio o palabra es todo.

Porque la vida solo es poesía, mientras dure la luz.

 

Jecego. 29/03/17.

Nepal, 2.

Nepal, 2.

Mudo me he quedado al saber que fuiste ayer reserva preciosa, y memoria del mundo; y oír lo que hoy dicen de ti, después del terremoto: ruina, muerte, hambre, cementerio, llanto, plegaria, grito y silencio a la vez.  Luz y noche fundidos.
Ayer te hablaba con la admiración que nos produce la belleza de tu tierra, y los monumentos que labraron en ella los hombres que supieron labrar tu piedra y murieron labrándola, como huella de su paso y cultura.
Hoy buena parte de aquella majestuosa obra, ha sucumbido acompañando a aquellos seres hijos de sus hijos, de sus hijos, de sus hijos, que fueron continuadores de la historia de sus abuelos. A todos se les acerco el punto final al mismo tiempo y convirtieron su suelo en escombrera y cementerio a la vez.
¡¡Que diferencia de ayer a hoy!!. ¡¡Que diferencia entre dormir y soñar.  ¡¡Que diferencia entre vivir o morir!!

Nepal, no te vamos a llorar como vencido; te ensalzaremos por lo que  fuiste, por el valor que demuestras en esta gran batalla, y por tu huella que nada ni nadie podrá borrar de tu piedra, de tu historia, de tu fuerza ni de tu nombre.
           

Jecego.

Cuídate, no todo vale.



Cuídate, no todo vale.

Estoy viviendo fuera de mí descanso
de vivir sin vivir,
sabiendo que: cuando uno no vive su vida
es que ésta, está empezando a morir.

Cada día uno nace y muere
sin saber si está vivo o está muerto;
porque con cada amanecer empieza a vivir
y al atardecer empieza a morir despierto.

La vida es solo un momento
que hay que vivir contento y vigilante;
porque hay un homicida llamado tiempo
que te roba ese espacio sin avisarte.

Vive tu vida cuidándote, pero
no te pases, porque no todo vale.

Jecego. Domingo 26 de marzo del 17.

Amor; eso es compañía.

Amor; eso es compañía.

Para no sentirme solo vivo con mi soledad,
cada noche renuevo mi pasado,
hago hilos con mi memoria
y tejo con él la ropa que llevo puesta;

tejo y tejo con mucho cuidado
evitando ruidos que me despierten,
que rompa el silencio que me rodea
y me haga volver a mi vida silente.

Amar a la vida es hacer algo por ella,
tenerla ocupada viviéndola;
sentirla, acariciarla, hablarle sin palabras
hasta que el calor de su sangre se haga nuestra;

a ese tiempo que rompe la soledad,
yo llamo vida, porque escribo en un lenguaje
que solo ella y yo conocemos, y llamamos amor
en esa oscuridad que nos regala el silencio.

Quizá sea el canto de la primavera que renueva
esa sangre que permanecía estancada
en nuestras venas, esperando su compañía
deja de ser agua sola, para unirse a la clorofila,
esencia en sus flores, luz en sus colores,
y en mágica verdad, rompe la noche sombría.

Jecego. 24/03/17.

El ángel tiene nombre.

El ángel tiene nombre.

El ángel es un recuerdo que perdura;
que nunca se ha ido y vuelve sobre sus pasos
como la lluvia que va de la cumbre a la mar,
siempre por el mismo barranco
hollando el mismo camino con el mismo cantar.

Que al chocar en piedras distintas, cambian el sonido
y riman cantares diferentes en los mismos oídos,
que cambian con el aire su música accidental;
su correr atlético en su rodar, es caricia en el recuerdo
y silencio cuando va llegando a la mar.

Recuerda que la brisa, que no te decía nada, habla,
que el ángel no era viento que te empujaba,
que aquella roca en tu camino, que rompía tu textura,
era tu fuerza rota que se hacía música cuando chocaban
cuerpo a cuerpo en el agua y sin querer se besaban.

No reniegues de lo que es tu sombra
ni del agua que te llevo a la mar
ni de la música que te regaló el viento;

porque todo eso y más que no invento
es tu historia de verdad que en silencio
se oculta en tu lado oscuro.

Jecego.

Día. Ayer, hoy y mañana.

Día.

Hoy te levantaste sin llamarte,
tenías tu itinerario gravado con dos historias;
la que cuentas y la que ocultas,
que contarás cuando la luna salga;

suerte te desean las estrellas
que el cielo ocupan, porque a ellas
no puedes engañarlas
ya que conocen tu arte, para contarlas;

ayer, triste ayer,
hoy, imágenes repetidas;
playa sin sol, solo imágenes laxas,
contando historias, con sombras de palabras;

hoy se oculta el sol detrás de nubes hermanas;
unas blancas, otras negras y otras extrañas,
que ocuparán su espacio en la playa
mientras crean una historia, para la luna, mañana.

Ayer, hoy y mañana, fracciones del mismo tiempo
que se aúnan en una historia fantasma;
para crear en la mente que escucha
la imagen de un día soleado en la playa.

Los días cambian pero no vemos su cambio.
Lo vemos, cuando paseamos por su tiempo,
lo distribuimos como queremos,
los pintamos del color que nos da la gana
y lo contamos como historias nuestras, sin verlo.

Jecego. 21.03.17.


Poesía, hoy es tu día.

Poesía. (En su día)

Sonríe a la primavera,
ve flores donde hay piedras,
mírate al espejo y piensa
la maravilla que eres;
y dirás como yo:
“hoy es mi día”
y sonreirás pensando:
“soy poesía”…..

Jecego.

Verde, todo verde.

Verde, todo verde.

No era todo orégano
pero sí, verde como si lo fuera;
verde y fresco, todo bosque,
hasta el cielo se hizo verde
para que lo viera.
Todo paz y silencio
centrado todo en una quimera;
más allá del verde silencio
una nube de pensamientos volaba,
y un recogido pensamiento se queda.
Aquel apacible cuadro de Anaga,
aquella profunda cordillera verde,
y aquellos alisios frescos residentes,
dejaron en mi alma la huella sana
de una perdurable mañana.
Tan poco tiempo
hizo grande una mañana;
increíble lo que es el tiempo
cuando se para,
increíble, cuando acelera;
increíble cuando se estira
y en un momento hace una historia
que puede durar, semanas.
Tanto se llenó mi memoria
del verde de una mañana,
que puedo hablar mucho tiempo
del verde de esta mañana.
Quizá cuando vuelva
ya serán flores esas ramas vedes,
que vi esta mañana.

Jecego.