He roto la noche.

He roto la noche,
he roto la noche para verte;
sin luz, tu imagen está escondida
como todo, junto a todo, sin vida;
sin luz no hay nada, salvo tinieblas
donde hasta el amor muere, sin verte.

Hice un agujero en la noche,
y a su través, con un solo ojo, vi
desnudar tu  cuerpo y pensé;
¡si pudiera verla con los dos  ojos
que prodigio de escultura vería!,
y sin pensarlo, tumbé el tabique.

Para nada sirvió mi locura, para nada,
porque al verte con los dos ojos descubrí
que tu imagen era la imagen de una lágrima
que había brotado de mi, por ansias de verte,
y nada era real, solo un sueño inerte, sin vida.

Ahora, con la noche rota, y sin tabique,
con luz por todas partes, amor, me escondo en ti,
porque tú si eres real y puedo verte,
aunque solo sea con el ojo de mi alma,
en una lágrima, pero verte, verte junto a mi


Jecego. Martes 26/09/17.

¿Para qué escribir un poema?.


¿Para qué escribir un poema,
cuando no hay quien lo lea?:
las miradas se pierden en las fotos
como ojos que buscan tinieblas,
no quieren ver letras que hablen,
que tengan el trabajo de leerlas,
ni interpretarlas siquiera;
quieren ver fotos que traigan
imágenes resueltas y vuelan,
antes que deletrear un página
que encierre un poema.

El poeta queda desnudo de su ego
y deja volar su tristeza.
¿Para que escribir un poema,
cuando no hay quien lo lea?.

Se retira el poeta llorando
dejando ahogar sus letras;
triste, buscando una sonrisa
entre las palabras de su poema.

Y consigue borrar su pena
porque las palabras acudieron a su ruego,
y regalaron todo amor y colorido fiero
escribiendo ellas solas, mi poema.


Jecego. 25/09/17.

Güímar; barranco de Guasa.

Güímar; barranco  de Guasa.

Grita barranco, grita, grita, llora,
no reprimas el dolor de tus heridas;
llora si puedes, o si te alivia,
a soportar el dolor de la codicia.

Estoy contigo curando tu herida,
aliviando tu dolor con mis manos;
aliviar, porque curar no puedo
heridas que llegaron tan hondo, por codicia.

Me gustaría saber por qué llegaron tan profundo,
oyendo como oían, tu llanto de dolor,
y tu grito clamando al cielo, me matan, me muero.

Nadie quiso oírte hasta que tocaron tus huesos,
y sin sentidos, morías sin haber muerto,
ya sin lágrimas y sin dolor, yacías en silencio.

Barrancos, pobres barrancos,
arenas que se hicieron de oro
en bolsillos ajenos.

Jecego

Te he visto llegar.

Te he visto llegar.

He visto llegar tu imagen
por el camino olvidado de mi ayer,
también tu aroma me llega
con el viento,
y siento llenar mi pecho de ti
mis momentos viejos,
llenos de luna nueva;

con mi piel detengo tus andares
y la ola de luz de tus soles,
con mis ojos devoro tus encantos
y ese rio de amor que me absorbe;

también dibujo tu contorno
para que mis manos conozcan tu imagen
y no se pierdan en tu mundo
sin sentir el calor de tu piel.

Estoy recreándome en tu figura
llena de fragancia y sutil hermosura,
hasta llegar a tus perlas y labios
donde el cielo se hace, preciosa luna.


Jecego. 21/09/17.

Cuando yo tu culpa sea.

Cuando yo tu culpa sea,
y tú mis disculpas;
ninguno tendremos la culpa
de nuestros pensamientos viejos,
todos somos, no “semos”
buscadores de secretos sin serlos
para anteponerlos a la disputa
que entre los dos tenemos,
si fue antes que aquello o después,
o fue durante el tiempo que lo hacemos,
está la duda que disputamos
sin saber quien de los dos es el deudo;
volamos y volaremos en suma lejos,
siempre con las alas de tu pelo,
unas veces soñando,
y otras muy despierto
buscando quien tiene razón
como animados verbos;
tú hacia el norte entre tus bosques
verdes
yo hacia el sur, a mi desierto
seco;
la tierra es redonda y nos encontraremos
allá donde se acaba el tiempo.


Jecego. 19 de septiembre del 17.

Me cansan las palabras del silencio

Me cansan las palabras del silencio,
esa voz repetida y cansina;
esa voz que sin repetirse se repite
en lo más hondo de mi memoria
sin dejar de repetirse un momento.

No sé lo que es el silencio,
y me pierdo en su búsqueda cada instante;
las palabras saltan, hablan, gritan, lloran
y sin callarse nunca,
se reúnen en mi cabeza para hablarse.

Ese silencio que habla en mi mente,
esas voces  que sin decir nada, se repiten,
rompiendo esa nube que lo llena todo
de oscuridad, de viento, de nada
haciéndose las dormidas; me cansan y  hieren.

Me refugio a la orilla de mi mar
para oír hablar a sus olas, que como locas:
van elevando su voz y se suben a sus crestas
porque no quieren ser menos sonoras
que las voces de mi memoria, hermanas.


Jecego. Sábado 09/09/17.

No carguemos la bandera como estandarte de razón.

No carguemos la bandera
de la razón como estandarte,
porque a veces se tiene y no puede
demostrar su primavera;

esa razón hermosa de sus colores
y ese perfume de letras sueltas,
que se pierden sin llegar a ser
la palabra que buscabas,
para perderse en el viento como capullo
de aquella flor que esperabas,
no siempre vuelve.

¡Oh sueño cuya esperanza voló
a un mundo desconocido!,
¡oh esperanza, que una vez vencida
volaste con el sueño, y ya perdida,
volvieron a ser sueño en su nido, los dos!.


Jecego. Viernes 08/09/17. 

Hablé con una estrella al medio día

Hablé con una estrella al medio día.

Extraño acontecer me pregunto
¿como poder hablar con una estrella
sin verla con los ojos del cuerpo?;
que contrariedad mirar a cielo sin ver
y tener que esperar a la noche para poder
disfrutar de las estrella en el cielo;

triste consuelo esperar que el cielo derroche
su luz y vista de negro, para ver sus estrellas
brillando como luceros, tan lejos y bellas
al fondo del tupido velo de la noche.

Mi pena está fuera de mis sentidos, vagando
por un mundo que no comprendo;
cuando el sol me alumbra, no veo
y cuando se oculta, veo las estrella en el cielo;
me llaman, les llamo, no sé cuales son sus señas,
el día y la noche me confundieron,
por el día miro  al cielo y no las veo
y por la noche sueño con ellas, tan lejos y las veo.

Para resolver mi problema resolví
al medio día, cerrar los ojos para verlas;
hablar con ellas y decirles:
que más allá de la noche está la luz,
y que ante la dificultad está el ingenio;
hay en nosotros otra luz, que no viene del sol,
esa luz que llevamos dentro, regalo de Dios.

Úsala.
Piensa. Razona. Estamos vivos.
No todo es silencio, ni noche.
Hay algo que nos distingue de las piedras.
Descúbrelo.


Jecego. 05/07/17.