Alas para volar.


Alas para volar.

Alas quisiera tener,
alas para poder  volar,
hasta más allá del Teide,
entre el cielo y la mar.

Alas para perderme en el azul
infinito del cielo,
donde las estrellas defienden su brillo
enfrentándose al sol.

Alas para poder llegar
hasta donde la memoria se pierde,
donde no exista la posibilidad
de volver a empezar;
en un confín donde duerme la memoria
hasta un nuevo despertar,

Alas para ir lejos, más allá de la mar.
donde la noche sea luz, amor y paz
para poder volar.


Jecego.

Ahora, cuando nos llega el ecuador

Ahora, cuando nos llega el ecuador,
cuando estamos a la mitad del camino
y no vemos horizonte alguno,
nos sentamos a mirar fotos antiguas;
·       caminamos por los caminos del viento,
·       remontamos las heridas del agua,
·       volvemos a ser quienes éramos,
·       antes de ser parte de un pasado;
·       solo un recuerdo confuso
·       alejado por el viento.
Ahora turbios recuerdos de colores,
de casas y cosas bellas, de amores tibios,
en escenas inolvidables de labios fundidos,
de abrazos que abrazaban nuestro cuerpo
y se volvieron humo que se llevó el aire
y ahora en nuestras memorias, solos quedaron
huérfanos……
sin nadie que les diga algo,
solos, silencios en forma de nubes,
a la mitad del camino
sin saber cuando se acaba
la memoria que llevamos dentro.

Frente a frente contra el tiempo,
frente a frente con la memoria,
frente a frente con aquel recuerdo frágil
que nos devora
a un paso de la muerte
pero aún con vida;
ante una selva de sueños
y un presente que nos mira de reojo
viajando por los caminos del agua,
los del viento y los sueños
hasta que se acaben los latidos del tiempo
que nos quedan, rezagados.


Jecego. Lunes 16 de abril del 18.

Naturaleza del fuego.

Naturaleza del fuego.
Fuente de los siniestros incendios.
Lugar donde todo es nada,
sitio donde se  apaga la llama
cuando se acaba la leña,
la pinocha/a,  y la retama.

Parcela habitada por gente
que cree en las promesas,
de quienes viven a sus anchas
con el sudor ajeno, nuestra frente;
pueblo dormido, sin ganas de ser,
haciéndose a si mismos con vaga ilusión
poniendo alambradas
para que no pase el viento;

gentes que vivimos en los sótanos de la ignorancia,
pueblo aplatanado, conforme con la limosna
de quienes nos explotan con impuestos,
y nos envician con un millón de loterías
y otros juegos, echando nuestras voces al viento
envueltas en nuestros sueños y esperanzas.

Los árboles lloran lágrimas negras,
antes de morir suspiran por nosotros
y animan a despertar;
dejemos de pensar en aviones y loterías
y empecemos a ver la realidad, trabajar
con ese maná que nos regala la tierra.


Pero sin dejarnos explotar por los que autorizan la competencia desleal de quienes no pagan aranceles ni seguridad social y encima,“cobran”.¡¡ y como cobran!!

Se rompió la noche.

Se rompió la noche.

Acabo de romper la prisión de la noche
y descubrir un precioso amanecer.
Acabo de ver, sí, de ver, tus ojos mujer
diciéndome, que eres un nuevo astro rey;

oigo, pienso, veo y digo:

no se si es verdad o mentira, pero
estoy empezando a ver, con tu sol;

sí a ver, a ver entre las sombras
la belleza de un mundo de colores,
y a la vez, alejarse la noche
que no me dejaba ver;
gracias a la luz preciosa de tus ojos,
se rompió la noche que me cegaba.


Jecego. 14 de abril del 18.

Hágase la luz.

Hágase la luz, y la luz se hizo;
que se rompa el silencio,
y brotó la palabra que lo rompió
y con ella, nació el amor que se quedó;

de una caricia, brotó un te quiero,
con una mirada un compromiso,
y porque Dios quiso, nos encontramos
en este paraíso perdidos; tú y yo, perdidos.

La luz rompió las tinieblas del hombre,
y pudo ver un mundo con una mujer;
una flor, un duende: el amor y unirse a él,
y con esa luz, mirarse y verse,
y luego quedarse para siempre,
en la orilla de un río tapado por la noche.

Hágase la luz dijo un hombre,
y se hizo la luz que lleva su nombre,
y con ella busca el tuyo, en la noche
sin importarle nada, cuando ni donde….

Jecego. Lunes 09 de abril del 18.




España

España.

Muriendo de pena estoy madre,
viéndote morir, desintegrada,
con lo hermosa que fuiste entera, roja y gualda,
madre, una sola patria y una sola bandera;

te veo rota, desintegrada, muerta
como unidad, sin bandera, sin nada
que te mantenga unida
en una sola España, y una sola patria;

son tantas tus banderas,
que ha muerto tu enseña roja y gualda,
oro y sangre fuiste un día no lejano,
ahora nada, un país sin nombre,
multi-abanderada, dividida,
como un espejo roto, viéndose las caras;

te veo ir en el viento, perdida,
sin rumbo, sin amor y sin patria,
odiándose entre hermanos, que pena,
como parias en un país sin alma;

cada uno buscando su partido
de forma que lo mantenga el otro;
cada uno busca su bandera
sin que su hermano le importe nada.

Y tú, bandera de España, escondida
sin que nadie te agasaje,
perdida en el viento,

sin que tus hijos te rescaten. Jecego.

La ruta de un dóa

La ruta de un día.

Cuando el día se va
deja su huella en el camino,
con las ruedas del tiempo
que van marcando los pasos,
por son debe pasar la noche
en su ciego deambular.

Llega la noche y pisa las huellas
que le dejó el día bajo el sol,
fue muy ancho el camino, aunque sombrío,
larga la caminata a la sombra del viento,
y aunque la vida es solo un momento
que acaba de empezar;

ya está la mañana esperando
a que llegue el sol para andar de  nuevo,
pisar donde se ve, donde llega la luz,
donde el tiempo descansa un ratito
y deja soñar; con un nuevo amanecer.

De nuevo, un precioso amanecer nos guía
y nuestro caminar es plácido de nuevo;
apenas pasado un momento;
cuando el día comienza a morir,
llama a la noche en su leguaje taciturno;
no se despiden, se abrazan, se funden en un crepúsculo
para mañana, volver a empezar
de nuevo


Jecego. Sábado 31 de marzo del 18.

Para llorar por mi

Para llorar por mí
no necesitas ir tan lejos;
hazlo sobre mi hombro
donde el hombre guarda sus antojos
perdidos,  y ya es tarde.

Es tarde para retenerte,
para verte, me sobra tiempo,
pero tenerte amiga, tenerte,
en la tarde fría de un sueño,
es fingir luz ante la muerte.

Amor y sueño se comparten
entre sí: luz y tiempo;
como el poeta y la poesía
creador y creación,
luz y tiempo; vida y muerte.

Llora sobre mi hombro
tu tiempo perdido;
llora, que yo beberé tus lágrimas
para compartir contigo nuestro sueño
aunque hayas olvidado que fui tu poeta.

Al fin y al cabo, solo soy un hombre
perdido, en un poema.


Jecego; 30 de marzo, viernes santo.